Cuando se hace referencia al volumen de aceite de oliva obtenido anualmente en cada campaña del sector olivarero, no cabe ninguna duda de que los condicionantes climáticos son el factor que incide de una forma más directa, puesto que condiciona las toneladas de aceituna recolectadas en el conjunto de olivos que conforman nuestro país.
Este año, sin ir más lejos, la continuada sequía que estamos sufriendo en nuestro territorio, unida al hecho de que la mayor parte de nuestra superficie cultivada de olivar se corresponde con cultivo de secano, ha desembocado en que las previsiones actuales se encuentren muy por debajo de las alcanzadas en campañas anteriores.
Una vez aclarado este aspecto, clave para entender las fluctuaciones en la producción olivarera anual, hoy queremos detenernos en que conozcas otro factor, con una incidencia minoritaria en términos globales, pero que tiene la particularidad de que está relacionado con la propia naturaleza de algunas variedades de esta especie vegetal, como es la vecería del olivo.
Cuando se habla de la vecería del olivo se está haciendo referencia a un comportamiento natural que también suele producirse en otras especies vegetales, sobre todo en el caso de árboles frutales, y que alterna la ocurrencia de cosechas abundantes de aceituna con una siguiente campaña en la que la cosecha se reduce de forma drástica.