La variedad cornicabra ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie de cultivo en nuestro país. Por eso, merece un espacio propio en nuestras #OliveWeeks.
Entre los distintos aspectos que justifican el merecido liderazgo de nuestro sector oleícola a nivel mundial, no cabe duda de que este reconocimiento no solo radica en la superficie cultivada en nuestro territorio en términos cuantitativos, sino también en la extraordinaria diversidad de variedades de aceituna que se emplean para la elaboración de Aceite de Oliva Virgen Extra.
No obstante, aunque en nuestro país se pueden identificar un total de 266 variedades de olivar, sí que es preciso tener presente que, a día de hoy se observa una considerable concentración de la superficie dedicada al cultivo de aquellas que cuentan con una mayor implantación y tradición oleícola dentro de nuestras fronteras, como son la picual, la cornicabra, la hojiblanca y la arbequina.
En este sentido, como muy probablemente sabrás si te apasiona todo lo relacionado con el mundo del AOVE, los aceites de oliva virgen extra elaborados a partir de la variedad cornicabra destacan por sus sugerentes matices frutados y aromáticos, acompañados de un toque amargo en boca muy característico, que se complementa a la perfección con un picor con una intensidad media y unas reminiscencias dulces que los convierten en una propuesta muy valorada a nivel gastronómico y culinario.