La variedad cornicabra ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie de cultivo en nuestro país. Por eso, merece un espacio propio en nuestras #OliveWeeks.

Entre los distintos aspectos que justifican el merecido liderazgo de nuestro sector oleícola a nivel mundial, no cabe duda de que este reconocimiento no solo radica en la superficie cultivada en nuestro territorio en términos cuantitativos, sino también en la extraordinaria diversidad de variedades de aceituna que se emplean para la elaboración de Aceite de Oliva Virgen Extra.

No obstante, aunque en nuestro país se pueden identificar un total de 266 variedades de olivar, sí que es preciso tener presente que, a día de hoy se observa una considerable concentración de la superficie dedicada al cultivo de aquellas que cuentan con una mayor implantación y tradición oleícola dentro de nuestras fronteras, como son la picual, la cornicabra, la hojiblanca y la arbequina.

En este sentido, como muy probablemente sabrás si te apasiona todo lo relacionado con el mundo del AOVE, los aceites de oliva virgen extra elaborados a partir de la variedad cornicabra destacan por sus sugerentes matices frutados y aromáticos, acompañados de un toque amargo en boca muy característico, que se complementa a la perfección con un picor con una intensidad media y unas reminiscencias dulces que los convierten en una propuesta muy valorada a nivel gastronómico y culinario.

La extraordinaria versatilidad del Aceite de Oliva Virgen Extra lo convierte en un elemento muy a tener en cuenta en las nuevas tendencias gastronómicas.

Como ya hemos comentado en anteriores publicaciones en nuestro blog, una de las propiedades diferenciales del AOVE, más allá de su más que apreciable carácter saludable, reside en su espectacular versatilidad a nivel gastronómico.

El Aceite de Oliva Virgen Extra, por sí solo, es capaz de aportar multitud de matices a las elaboraciones culinarias en las que está presente, en función de la variedad de aceituna empleada en su elaboración y su estado de maduración en el momento de su recolección.

Pero, además de este factor determinante, su versatilidad única también se pone de manifiesto en las innumerables posibilidades asociadas a su composición natural y propiedades organolépticas, hasta el punto de permitir un sinfín de usos gastronómicos relacionados con las nuevas tendencias en cocina que, desde La Comunal, consideramos interesante que conozcas.

Más allá de su carácter saludable, reconocido internacionalmente por su estrechísima relación con la Dieta Mediterránea, el Aceite de Oliva Virgen Extra destaca, a nivel gastronómico, por su extraordinaria versatilidad.

Así, en base a la variedad de aceituna empleada en la elaboración de cada Aceite de Oliva Virgen Extra, y otros factores complementarios, como el grado de maduración en el que se encontraba el fruto en el momento de su recolección o la decisión de optar por un AOVE monovarietal o una propuesta coupage, el producto contará con unas propiedades organolépticas diferenciales, en las que predominarán sus notas amargas, dulces, aromáticas o un marcado equilibrio entre ellas.

La variedad de estas notas características y matices en boca hacen que cada categoría de AOVE sea ideal, a nivel gastronómico, para diferentes elaboraciones, platos y recetas específicas, que desde La Comunal consideramos interesante que conozcas.

En este sentido, aquellos aceites de oliva virgen extra monovarietales que destacan por la presencia característica de notas amargas, como ocurre con aquellos elaborados a partir de las variedades Picual, Blanqueta o Verdial de Huévar, por citar solo algunos ejemplos, son especialmente recomendables a la hora de potenciar aún más el sabor de cada ingrediente presente en el plato, por lo que funcionan perfectamente como complemento en la elaboración de ensaladas o guisos, para la preparación de tostadas y también para la realización de conservas de alimentos crudos o cocinados previamente.