Existe la falsa creencia de que debemos eliminar las grasas de nuestra dieta, pero nada más lejos de la realidad porque las grasas son necesarias para el organismo y qué mejor que incorporarlas en su formato más saludable y natural en nuestra dieta consumiendo Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).
Existen numerosas evidencias científicas que constatan que el consumo de AOVE se asocia a beneficios para la salud cardiovascular, sobre todo cuando este sustituye a otros tipos de grasa menos aconsejables.
Además, debemos tener en cuenta que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomiendan que los adultos ingiramos entre el 20% y el 35% de nuestra energía en forma de grasa; pero no todas las grasas son saludables por lo que los expertos recomiendan las grasas insaturadas, como las presentes en los aceites de oliva, cuyo componente mayoritario es el ácido oleico.
Cabe recordar, además, que la Unión Europea limitó la presencia de grasas trans a 2 gramos por cada 100 gramos de grasa. Estas grasas trans, que debemos evitar, se producen durante un proceso de hidrogenación al que se somete el aceite vegetal y suelen encontrarse en productos de bollería y margarinas.