El objetivo de una cata es detectar e individualizar las sensaciones que transmite un aceite para poder analizarlas y clasificarlas. La cata es el paso previo obligatorio al etiquetado y la comercialización del aceite, para asegurar si se puede catalogar como Aceite de Oliva Virgen Extra o no.

Ser catador no es una tarea fácil (de hecho, no todo el mundo sabe catar un aceite), pero todo es cuestión de práctica. Por eso desde La Comunal nos gusta organizar este tipo de eventos, ya que ayudan a los interesados a adentrarse en el mundo del aceite, haciéndolos más autónomos a la hora de elegir el aceite que más les guste.

Contamos con dos modalidades:

Cata oficial, llevada a cabo por expertos titulados. Como su nombre indica, cuenta con un equipo de catadores entrenados que deben detectar los diferentes atributos o matices de un aceite y clasificarlos en un documento, definiéndose el llamado “perfil de cata”

Las almazaras: ¿qué son?

Durante el proceso de elaboración del aceite, la instalación más importante es la almazara, ya que es el lugar en el que se llevan a cabo los procesos de molturación de las aceitunas, batido de la masa y centrifugación, obteniéndose finalmente el aceite de oliva. De hecho, etimológicamente “almazara” significa ‘lugar donde se exprime’.

La almazara, que también recibe el nombre de molino dependiendo de la zona geográfica en la que se encuentre, ha ido evolucionando con el tiempo gracias a la incorporación de nuevas tecnologías, las cuales han permitido mejorar considerablemente los procesos de elaboración del aceite.

No todos los Aceites de Oliva Virgen Extra son iguales, pero todos cuentan con una composición nutricional que aporta importantes beneficios para nuestro organismo, que puede variar en función de la variedad de aceituna a partir de la cual han sido elaborados, su grado de madurez y otra serie de factores.