Nuestro planeta es un compendio de ciclos: del agua, lunar, de la vida, históricos… incluso nosotros mismos lo somos. Como no podía ser de otra manera, las plantas también tienen el suyo propio, que está regulado por factores biológicos, geográficos y meteorológicos.

El olivo, sigue anualmente su propio ciclo, desarrollando distintos estados fenológicos que se resumen a continuación.

Uno de los aspectos que se tiene muy en cuenta a la hora de escoger un Aceite de Oliva Virgen Extra u otro es el color del jugo. En el mercado nos encontramos con una amplia variedad de tonalidades que va desde dorados intensos hasta verdes oscuros.

Ante un repertorio tan amplio, el ojo humano puede detectar como más apetecibles unos sobre otros en función de los gustos personales de cada uno. Pero la tonalidad de un AOVE no es indicativo de la calidad del mismo, sino que es un factor secundario.

Está considerado como uno de los pilares fundamentales de la dieta mediterránea y nos referimos, evidentemente, al aceite de oliva virgen extra. Si de algo sabemos en nuestro país es que no solo es un producto exquisito, sino que, también, es el aliado perfecto en el mantenimiento de la salud.

En España, como número uno mundial en producción de aceite, conocemos de primera mano cuáles son las características que convierten al aceite de oliva virgen extra en ese ‘oro líquido’ tan codiciado alrededor del mundo. Durante años, hemos sabido cultivar y mejorar la industria para alzarnos con esta merecida posición. Por esta razón, no es de extrañar que de cada dos botellas que se venden en el mundo, una sea española.