Nuestro planeta es un compendio de ciclos: del agua, lunar, de la vida, históricos… incluso nosotros mismos lo somos. Como no podía ser de otra manera, las plantas también tienen el suyo propio, que está regulado por factores biológicos, geográficos y meteorológicos.
El olivo, sigue anualmente su propio ciclo, desarrollando distintos estados fenológicos que se resumen a continuación.