Junto con la variedad de aceituna seleccionada para su producción o el cuidadoso desarrollo del proceso de extracción del zumo que se realiza en las almazaras, una de las decisiones que, sin lugar a dudas, tiene una mayor influencia en el resultado final del proceso de elaboración de aceite de oliva virgen extra, reside en el momento en el que se realiza la recolección de la aceituna.
Si observamos desde la distancia cómo se lleva a cabo la campaña de recolección de la aceituna en nuestro país, nos encontraremos con que, si bien la mayor parte de este proceso se inicia en el mes de noviembre y se suele prolongar hasta los meses de febrero y marzo del año siguiente, algunos productores consideran preferible comenzar con esta actividad incluso durante el mes de septiembre.
Ante esta relativa disparidad de criterios, es normal que puedan surgirte dudas acerca del momento adecuado, o ideal, para emprender la recolección de la aceituna e iniciar el cuidadoso proceso de producción del aceite de oliva virgen extra. Ante esta cuestión, la respuesta es más sencilla y concreta de lo que puede parecer a primera vista: Depende.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que, en líneas generales, el momento óptimo para iniciar la recolección de la aceituna será aquel en el que el fruto del olivo cuente con una mayor concentración de aceite y polifenoles, y que suele coincidir con el envero de la aceituna.