El olivar siempre ha sido considerado como un entorno agroforestal único, por su carácter sostenible y su riqueza en términos de biodiversidad.
Cuando se habla del cultivo del olivar, nuestra mirada se suele dirigir hacia un sector que cuenta con un papel estratégico que aúna tradición y vanguardia en un producto único, y muy especialmente si hablamos de los Aceites de Oliva Virgen Extra, que representa tanto dentro como fuera de nuestras fronteras la mejor carta de presentación de uno de los productos más emblemáticos de nuestra gastronomía.
Asimismo, uno de los aspectos que hacen aún más especial a este cultivo, es su papel en favor de la sostenibilidad, la biodiversidad y el respeto del medio ambiente.
Ejemplo de ello es que, según el Consejo Oleícola Internacional, el cultivo del olivar y la producción y comercialización de Aceites de Oliva Virgen Extra puede presumir de contar con una ‘huella de carbono negativa’, o dicho de otro modo, que estas actividades absorben más carbono y otros gases de Efecto Invernadero de la atmósfera de los que generan.