Si se realiza un análisis del mapa del olivar en nuestro país, se puede observar claramente la notable importancia que supone para nuestro sector oleícola en su conjunto la comunidad autónoma de Extremadura, ya que tanto su superficie cultivada como su producción olivarera se encuentran únicamente por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha.
Pero, además, la tradición oleícola extremeña también se caracteriza por el esmero y cuidado con el que sus productores locales miman aquellas variedades autóctonas que actualmente mantienen, por méritos propios, un notable arraigo en el territorio.
Por este motivo, hoy queremos aprovechar este espacio para profundizar en las propiedades diferenciales de las principales variedades autóctonas que se cultivan a día de hoy en Extremadura, y que, gracias a su calidad, continúan experimentando una expansión considerable a otros territorios de nuestro país.