Categoría: Sabor

Si se realiza un análisis del mapa del olivar en nuestro país, se puede observar claramente la notable importancia que supone para nuestro sector oleícola en su conjunto la comunidad autónoma de Extremadura, ya que tanto su superficie cultivada como su producción olivarera se encuentran únicamente por detrás de Andalucía y Castilla-La Mancha.

Pero, además, la tradición oleícola extremeña también se caracteriza por el esmero y cuidado con el que sus productores locales miman aquellas variedades autóctonas que actualmente mantienen, por méritos propios, un notable arraigo en el territorio.

Por este motivo, hoy queremos aprovechar este espacio para profundizar en las propiedades diferenciales de las principales variedades autóctonas que se cultivan a día de hoy en Extremadura, y que, gracias a su calidad, continúan experimentando una expansión considerable a otros territorios de nuestro país.

 

Entre las múltiples razones que justifican el extraordinario y merecido reconocimiento de nuestro sector oleícola a nivel internacional no solo hay que destacar tanto el liderazgo absoluto de nuestro país en términos de producción como en cuanto al mimo y esfuerzo que se dedica a la elaboración de aceites de oliva virgen extra de una excelente calidad, sino también la considerable diversidad de variedades autóctonas que se cultivan en nuestro territorio, contando actualmente con 266 variedades diferentes, lo que demuestra una más que apreciable adaptación del cultivo del olivo a las diferentes zonas geográficas en el que este se desarrolla, en la mayor parte de los casos a partir de una tradición transmitida generación tras generación.

En este sentido, si bien es cierto que un volumen considerable de la producción de aceituna destinada a la elaboración de aceite de oliva virgen extra se concentra en unas pocas variedades, resulta igualmente necesario destacar el papel de aquellas variedades autóctonas que cuentan con un considerable arraigo en cada territorio, y que es preciso recordar y proteger para contribuir a conservar esta envidiable diversidad.

Por este motivo, desde La Comunal hoy queremos comenzar este viaje para descubrir la inmensa diversidad de nuestro oro líquido tomando como punto de partida aquellas variedades autóctonas de olivar que, por méritos propios, conforman el patrimonio olivarero de Aragón y Cataluña, y que pasamos a mostrarte a continuación.

 

Una vez finalizada la campaña de recolección de la aceituna se vuelve a iniciar el ciclo para el desarrollo de una nueva campaña, mediante una tarea esencial para favorecer el crecimiento óptimo de la aceituna y la calidad del AOVE resultante, como es la poda del olivo.

Si bien puede parecer que esta tarea agrícola está relacionada únicamente con la eliminación de aquellas ramas o partes del olivo que han podido sufrir daños con el paso del tiempo, la poda del olivo constituye un punto clave para contribuir a la productividad del árbol y la calidad de su fruto, principalmente por las razones que vamos a mostrarte a continuación: