El Aceite de Oliva Virgen Extra de Castilla-La Mancha es un auténtico referente de nuestro sector oleícola a nivel mundial. Disfrútalo en nuestras Olive Weeks.

Uno de los aspectos que mejor pueden explicar el arraigo del cultivo del olivar en nuestro territorio se refleja claramente en la gran presencia y representatividad que la producción de Aceite de Oliva tiene en varias de nuestras comunidades autónomas.

En este sentido, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la superficie dedicada al olivar en nuestro país alcanza una extensión próxima a las 2.770.000 hectáreas.

Esta información también pone de manifiesto que la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha es la segunda región de España con mayor superficie dedicada al olivar, solo superada por Andalucía. Concretamente cuenta con un total de 447.000 hectáreas, lo que representa más de un 15% sobre el total nacional.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es considerado, en todo el mundo, una auténtica joya gastronómica. El secreto de su calidad está en los pequeños detalles.

No cabe duda de que el mundo del Aceite de Oliva Virgen Extra ha evolucionado de forma exponencial en los últimos años, en los que se le está otorgando merecidamente el inmenso valor que tiene como alimento excepcional, con unas propiedades únicas, saludables y, al mismo tiempo, sostenibles.

Por este motivo, hoy queremos romper una lanza por todos aquellos que se esfuerzan día tras día por engrandecer, aún más si cabe, la notoriedad y reconocimiento de nuestro sector oleícola a nivel nacional e internacional, realizando un repaso de todos aquellos factores que, de forma conjunta, contribuyen a dar lugar a los auténticos tesoros de Oro Líquido que se elaboran en nuestro país, demostrando que el secreto de su calidad y carácter diferencial se encuentra en los pequeños detalles.

 

Celebra en nuestras Olive Weeks el inicio de la primavera disfrutando de una selección de Aceites de Oliva Virgen Extra que destacan por sus matices aromáticos.

Después de una estación invernal marcada por unas primeras semanas del año con unas condiciones atmosféricas que han condicionado la actividad olivarera en todos los sentidos, estamos a las puertas de dar una esperada bienvenida a la estación primaveral.

Año tras año, la primavera representa un momento especialmente importante dentro de la campaña oleícola, no solo por el hecho de marcar el cierre definitivo de la recolección de la aceituna.

A lo largo de los últimos días de marzo y durante los meses de abril, mayo y junio, se desarrollan labores fundamentales, como el mantenimiento y la poda periódica de los olivos.