Nuestro Aceite de Oliva: Una tradición milenaria

Nuestro Aceite de Oliva: Una tradición milenaria

Si hay algo que caracteriza a España, es el aceite de oliva. El conocido como oro líquido forma parte de nuestro ADN y también de nuestra forma de entender la gastronomía y la cultura desde hace miles de años. El olivo que llegó a España con los fenicios hacia el año 1050 a.C, no se convierte en aceite de oliva hasta la época del Imperio Romano cuando se comienza a producir y comercializar convirtiéndose en parte esencial de la cultura mediterránea.

El suelo, el clima, la orografía española y una elaboración con técnicas emanadas de una tradición milenaria han transformado un producto único en el mundo que hoy no puede faltar en nuestra mesa: el aceite de oliva.

Historia del aceite de oliva en España

El olivo llegó a España con la entrada de los fenicios en el año 1.050 a.C., los cuales expandieron su cultivo por toda la península -salvo en la vertiente atlántica-, gracias a las relaciones comerciales que existían en ese momento con Grecia. Pero es importante recalcar que no fue hasta la Época del Imperio Romano cuando la producción, el comercio y el consumo del aceite de oliva alcanzaron su máximo esplendor, siendo los romanos pioneros en la expansión de su cultivo y en la incorporación de nuevos avances técnicos en la producción del aceite. Durante este periodo los primeros oleicultores de cada zona del territorio español seleccionaban los frutos que mejor se adaptaban al medio y con las mejores características, creando así diferentes variedades.

Varios siglos después los árabes invaden la península y con ellos se perfeccionan las técnicas de obtención del aceite además de la comercialización. Por otro lado, gracias a su religión, el aceite de oliva se convirtió en el sustituto perfecto del aceite animal, expandiendo aún más su consumo. Llegada la reconquista, los cristianos continuaron con el cultivo del olivo pero la demanda disminuyó notablemente al ser un producto que se había encarecido.

Pasado el tiempo, en la Edad Moderna, aparecen importantes mejoras tecnológicas y el ferrocarril que contribuyen a la expansión definitiva del aceite por gran parte del territorio. Acercándonos ya al siglo XX, el aceite se utilizaba principalmente para el alumbrado o el engrase de maquinarias pero se fue sustituyendo por el petróleo y otros aceites minerales generando un descenso notable en el consumo. Poco a poco, para reactivar su comercialización, se implantaron nuevas tecnologías aplicadas a la recogida y la producción y con ellas la creación de cooperativas para tratar de reducir los costes originados por la maquinaria.

En la actualidad aún se mantienen estas cooperativas y el aceite de oliva se ha convertido en un producto básico de la dieta mediterránea en el que España es el principal productor y exportador del mundo.

Zonas productoras de aceite de oliva en España

España se presenta como el país que más aceite de oliva produce en el todo mundo y cuenta con una superficie de 2,5 millones de hectáreas dedicadas al cultivo del olivo. El cultivo se produce principalmente en 34 provincias de 13 Comunidades Autónomas. Gracias a la climatología y las características del terreno, Andalucía y la cuenca alta del río Guadalquivir concentran -desde la llegada a España del olivo-, un mayor porcentaje de cultivos y producción de aceites de oliva que el resto del territorio. Aunque existen otras importantes zonas de producción de aceite de oliva que debemos destacar como: la zona Oeste (Ávila, Salamanca, Zamora, Badajoz y Cáceres), la zona de Levante (Alicante, Valencia y la región de Murcia) y por supuesto la zona de Castellón, como su propio nombre indica formada por la provincia de Castellón y el sur de la provincia de Tarragona.

La excelencia de los aceites reside en la tradición

El paisaje, las características del terreno y el clima son la combinación perfecta para que este producto tan preciado cuente con unos estándares de calidad altísimos en nuestro país. Además, los métodos utilizados por los agricultores que, aunque hoy en día atraviesan una importante transformación tecnológica, no han dejado de lado los antiguos procesos de recolección, tratamiento y prensado del aceite.

Los métodos de elaboración del aceite de oliva no han variado a lo largo de los años en muchas cooperativas perfeccionando y desarrollando técnicas generación tras generación. Un ejemplo de ello es la utilización del calendario lunar para las labores de recogida o el uso de la ganadería para fertilizar los campos, metodologías que se han ido recuperando en los últimos años.

El aceite de Oliva Virgen Extra sinónimo de calidad y salud

Entre todas las clasificaciones de los aceites de oliva debemos destacar, por su excelencia, el Aceite de Oliva Virgen Extra. Desde hace varias décadas, las Denominaciones de Origen Protegidas reconocen a los aceites de oliva virgen extra producidos en zonas concretas de nuestro territorio, con unas variedades determinadas y bajo unas condiciones específicas de elaboración y calidad.

Además, es importante mencionar que el AOVE es desde hace tiempo uno de los aceites más prestigiosos y con mayor reconocimiento internacional que soporta año tras año múltiples análisis de calidad para ofrecer el mejor producto en el mercado.